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Ediciones Juglaría - Rosario - Argentina

  

POESIA LATINOAMERICANA

COLOMBIA 

Autor: Hernán Vargascarreño 

 

Hernán Vargascarreño (Zapatoca, Colombia, 1960). Poeta, docente, editor y traductor. Dirige desde 1991 el programa nacional Poesía Mar Abierto, en la ciudad de Santa Marta. Libros publicados: Plural (1993), País íntimo (2003) y de sus traducciones al castellano Almenas del tiempo (Edgar Lee Masters, 2003) y ¿Quién mora en estas oscuridades? (Emily Dickinson, 2007). Ha obtenido, entre otros, los siguientes premios: Premio Nacional de poesía Antonio Llanos (Cali, 2000), Segundo finalista en el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá (2002), Premio Nacional de Poesía sin banderas (Bogota, Casa Silva, 2003).

poetasalexilio@gmail.com

PARTIDAS

                                  

                                   Mas volver debe el alma…

                                   Volver a la morada suya antigua.

                                                                                                     

                                                                        Luis Cernuda

 

I

Vuelvo al inicio de mi viaje.

Regreso al final de todo hombre sabiéndome soñado.

 

Me despojo de esta máscara que tanto talla

y me ajusto al rostro apacible de la Nada.

 

II

Me voy despidiendo de todos

ahora que nadie me ve;

 

poco a poco he aligerado las valijas:

libros, trastes, ropas y asuntos

que ya no puedo soportar

porque mis fuerzas son livianas,

y no conozco dónde sueñe el puerto

que urde un tramo de mi tiempo

desde siglos antes de nacer.

 

III

Mil veces hice las valijas,

previne rutas y estaciones,

me atafagué de ropas para inviernos,

de barbitúricos para noches desoladas;

 

agarré de allí a un amor

y de más allá me despedí de los paisajes

que siempre presintieron mis huidas;

 

pero nunca partí porque huí antes de la hora

y me quedé mirando cómo se alejaba

el barco que nunca se alejó,

el barco que se llevó lo que retuve

a fuerza de luchar y pactar con los recuerdos.

 

IV

Mañana asomará la hora precisada,

los boletos los tengo en el bolsillo.

 

He dicho adiós a los vecinos

que solían saludarme cuando estaban vivos;

 

abrí la puerta de la jaula a los pájaros

que nunca apresé: soltaron vuelo;

 

me deshice de mis duelos, de mis huesos,

de un tanto de mí para poder ser espantajo,

y saludé como siempre a las nubes y montañas

engañándolas para que no sepan que me voy.

 

V

Qué hacer con este día que ahora pesa,

cómo borrar el regusto de este atardecer

y no ver los pájaros que ya vuelven a sus nidos

ni escuchar sus gritos de días ya gastados.

 

Para mañana me alisto sin afanes,

me pongo todo lo que no tengo,

desecho todo lo que me falta.

 

Pero mañana fue un día,

hace años…

Ya no recuerdo cuándo.

 

VI

Concebí el libro que no soñé mientras el alma

se evadía en el lenguaje de los cuerpos;

 

deshice los versos que no escribí –y que ahora leo-

cuando soñaba sabiéndome despierto;

 

buscando su silencio leí el mundo hacia atrás

borrando tonadas que aprendí, pasos que olvidé,

palabras que no soy y no puedo cantar.

 

Todo es vano.

El pasado es más presente que el ahora.

 

VII

Perdí mi ruta sin moverme de mi puerto,

aposté al lujo de amar y gané tres veces en mi vida,

mis tres amores van conmigo y no sé cómo ocultarlos,

todos llevan su mirada delatora: otra vida más dichosa.

 

Estas manos conocen tu última morada, cuerpo casi

mío que a veces confundí con el ulular de la noche;

 

navegué en tu sangre a brazo fuerte y tuve miedos,

arrié velas, erigí casa y dormí bajo sus árboles;

de sus ramajes imité algunas trinadas

para alejar la larga sombra del ahorcado matutino;

 

sentí crecer los hijos que de tanto no ser ya son ancianos

y hasta el final acaricié fielmente el lomo de mis perros;

 

pero nada era mío, salvo el irme permanente;

perdí mi ruta sin moverme de mi cuerpo.

 

VIII

Para ayer me preparé… porque mañana.

Para huir de mí me puse un nombre… porque yo.

Para este día me alisté… porque me fui.

 

Vuelvo al inicio de mi viaje.

Regreso al final de todo hombre sabiéndome soñado.

 

Me despojo de esta máscara que tanto talla

y me ajusto al rostro apacible de la Nada.

 

Pero mañana fue un día,

hace años…

Ya no recuerdo cuándo.